En un sistema airless, el fluido se bombea a alta presión a través de una boquilla de pulverización. En vez de aire comprimido, se pulveriza el propio fluido y, según pasa a través de la boquilla de pulverización, el fluido se atomiza.
Todos los profesionales de la industria del tratamiento superficial están de acuerdo en que el exceso de pulverización es una pérdida de tiempo y dinero. A continuación indicamos cuatro consejos que ayudan a maximizar el recubrimiento y minimizar el desperdicio.
La boquilla es el elemento determinante en el funcionamiento y rendimiento de un equipo de chorreado abrasivo. De sus características (tipo, longitud y diámetro) depende la cantidad y la velocidad del abrasivo proyectado, así como el caudal y presión de aire necesarios.
Tan importante es conseguir el acabado superficial deseado, como conseguir un equilibrio entre los costes y la efectividad del tratamiento con chorro abrasivo.
La mayoría de los contratistas saben que una manguera de pintura atascada provoca una baja productividad y es la responsable de tener que hacer repasos.
Vigilar el desgaste de las boquillas de chorro y reemplazarlas con frecuencia hará que el trabajo sea más efectivo y más productivo que el de aquellos que intenten alargar su vida útil unas semanas más.
Las mangueras de chorro generalmente se desgastan cerca del acoplamiento. La presión se escapa a través de los huecos originados por un acoplamiento mal ajustado. Por lo tanto, es imprescindible que los acoplamientos queden ajustados e instalados correctamente.
Descripción general del equipo necesario para suministrar, distribuir y preparar suficiente aire comprimido sin humedad para un trabajo de limpieza por chorro abrasivo típico.
Consejos para elegir la mejor arenadora, regulador y manómetro de presión, válvula dosificadora de abrasivo y controles remotos para su próximo trabajo de granallado.
